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Angela

2021-12-09 08:36:26 | El Pionero

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Uno de los atributos más destacables cuando hablamos de un líder es su capacidad para reconocer una falla. Nadie es perfecto, nadie lo sabe todo. Y en el encuentro de la humildad que implica estar consciente de esto, es que hemos visto a tantos perderse y a otros más ni siquiera hacer el esfuerzo. El mundo ha sido una pasarela de estos personajes. Sociedades enteras han avanzado a su paso o han sido presa de ellos. Sin embargo, pocas veces vemos a figuras imprescindibles para entender el contexto del mundo en las últimas dos décadas, con las credenciales para hacerlo con todos los honores.


    

Dieciséis años, cinco mil 840 días, el tiempo que Alemania, y el planeta, tuvo a Angela Merkel en el poder. Ella, la primera canciller de aquel país, que lideró a Europa entera. Ese continente atravesó con ella varias crisis: cuando en 2008, tres años después de asumir el cargo, llegó la Gran Recesión y la crisis del euro. Merkel impuso medidas de austeridad que ayudaron a salvar de la quiebra a economías a nada del colapso, como la de Grecia. En 2015, la entonces canciller tomó una de las decisiones más criticadas de su carrera, pero que brindó una nueva oportunidad para miles de personas, con todo y señalamientos en contra, incluso de su propio partido, abrió las fronteras alemanas a refugiados de Irak y Siria. Merkel sentenció que Alemania podría con esta carga, no se equivocó. 

Merkel estuvo al frente de Alemania por cuatro mandatos, en ninguno bajó del 50% de aprobación jamás. Su nombre apareció al menos catorce veces en las listas de las mujeres más influyentes del planeta. Vio llegar a Barack Obama y Michelle Bachelet, pero también a Donald Trump y se encontró con Vladimir Putin. No importó nunca la ideología del escucha, Merkel siempre se sentó a dialogar y les tendió la mano, aunque no hubiera respuesta.

Y en su periodo final, covid-19, el virus al que se enfrenta la humanidad entera y que puso a prueba a gobiernos y sus cabezas. Ahí, ella también, tomando decisiones para salvaguardar a los alemanes. Acertando y equivocándose, pero lejos de escudarse en su investidura, aceptando y corrigiendo. Cuánta diferencia y cuánta falta ha hecho esta lucidez en otros países. 

Cuando vemos todo lo que Angela Merkel hizo al frente no sólo de Alemania, su país, sino de Europa entera, es cuando decimos: el término “hombre de Estado” ya se quedó en el pasado, queda corto frente a una mujer como ella. Tras Merkel, hablemos siempre ya de “personas de Estado”.

Por Yuriria Sierra/Nudo gordiano

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