×

Jirones de nuestra historia: Batalla de Santa Cruz de Rosales

2023-02-03 19:09:36 | El Pionero

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

Batalla de Santa Cruz de Rosales. 2 de febrero de 1848, se firman los tratados de Guadalupe – Hidalgo poniendo fin a la guerra México-Estados Unidos; un general estadounidense desacata órdenes, desconoce los tratados e invade Chihuahua. Por: José Luis Jaramillo Vela


    

Los motivos del Lobo…

En 1845, el Presidente de Estados Unidos, James Knox Polk había convencido a la recién conformada República de Texas de sumarse como el Estado número 28 de los Estados Unidos de América; esto enfureció al Gobierno Mexicano que todavía consideraba a Texas como de su propiedad, cuando en realidad ya la había perdido desde 1836, cuando se independizaron y entonces el Gobierno Mexicano advirtió a los Estados Unidos que en caso de una anexión, habría guerra.

Por su parte, Estados Unidos comenzaba a ser potencia y basados en su Doctrina Monroe y en su Destino Manifiesto, muestran sus grandes apetitos expansionistas; recién se habían anexado a Texas, entonces se asoman las orejas del Lobo, el Presidente Polk puso su atención en la Alta California, que esa sí, todavía pertenecía a México, cuyo gobierno tenía ante sí el problema de cómo hacer para conservar su enorme territorio.

Era el año de 1845, el Presidente Polk envía al diplomático John Slidell con la misión de ofrecer al gobierno de México, la cantidad de treinta millones de dólares por la Alta California y Nuevo México; ahora sí, el Gobierno Mexicano tenía un problema serio: por una parte, Texas se le había separado y le reclamaba los territorios de Nuevo México; por otro lado, la Península de Yucatán se había independizado, formando la República de Yucatán; luego, no tenía México control total sobre los territorios de la Baja California, y ahora le llegaba Estados Unidos para comprarle la Alta California.

A la llegada del diplomático Slidell a la Ciudad de México, la gente del pueblo pensaba que los treinta millones de dólares eran para compensar la anexión de Texas, pero al enterarse de que eran para comprar California, se generaron fuertes disturbios sociales y el Presidente José Joaquín de Herrera se rehusó a recibir al diplomático, invitándolo gentilmente a abandonar el país. El Presidente Polk consideró esto como un insulto y motivo de guerra, por lo que solicita al Congreso le apruebe la declaración de guerra a México, misma que le fue rechazada.

Pero Polk se las ingenió, él quería guerra con México y envió al General Zack Taylor a invadir Matamoros, Tamaulipas por un solo día y se retiraron; en respuesta al incidente, el General Pedro María Anaya y sus tropas, cruzaron a Texas y mataron a once soldados gringos; y esos fueron “los motivos del lobo”, “invasión” a su país y asesinato de soldados y Polk invadió a México.

Tratados de Guadalupe – Hidalgo, compra forzada de territorios y fin a dos años de guerra.

En 1844, en un acto por demás deleznable y a todas luces de alta traición a la Patria, el Presidente y dictador Antonio López de Santa Anna, hace un acuerdo ultra secreto con el Presidente de Estados Unidos, John Tyler, acordando vender la Alta California y Nuevo México a Estados Unidos en treinta millones de dólares; al asumir la presidencia John Polk, Tyler le comunicó el acuerdo secreto; mientras que en México, Santa Anna fué derrocado y nadie sabía del traicionero acuerdo. Debido a eso, Estados Unidos pensó que México se había echado para atrás en el cumplimiento de dicho acuerdo.

El Presidente Polk decide invadir a México y envía a los Generales Stephen Kearney, John Fremont, Winfield Scott y Zack Taylor a una guerra que duró dos años, en la que México defendió con estoicismo su territorio, pero llegó un momento en que ya no pudo más y sucumbió, ante la falta de recursos bélicos y económicos; al Presidente interino Manuel de la Peña y Peña, no le quedó más remedio que firmar un tratado de paz y aceptar la compra – venta de los territorios en disputa, ante la posibilidad real de perder todo el territorio nacional.

El 2 de febrero de 1848 en la Ciudad de México, se firman los Tratados de Guadalupe – Hidalgo, en la Hacienda del mismo nombre en los que entre otras cosas, México se compromete a vender a Estados Unidos los Territorios de California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México y Colorado; por su parte, Estados Unidos se compromete a pagar quince millones de dólares por los territorios, quedando debidamente establecidos los límites fronterizos arcifinios, marítimos y de medición topográfica.

Con este Tratado se da por terminada la guerra México / Estados Unidos, se establecen las bases de las relaciones entre ambos países, se restablecen las relaciones diplomáticas y de común acuerdo se inicia un período de paz, amistad y mutua cooperación y de acuerdos comerciales entre las dos naciones, procediendo ambos países a retirar sus tropas, a salvaguardar sus puntos fronterizos y establecer sus aduanas y puntos de revisión.

Sin embargo, nunca falta un “prietito en el arroz” … y esta no fué la excepción…

Sterling Price invade a Chihuahua, ocupa la Capital y va sobre Santa Cruz de Rosales

Después de los tratados, cada país se concentra en proteger sus fronteras, a pesar de todo, aún existía cierta desconfianza mutua; el gobierno de Estados Unidos despliega tropas a unos kilómetros de sus puntos fronterizos, con la finalidad de vigilancia y salvaguarda, pero también tratando de evitar que México fuera a tomar la acción como una provocación bélica.

El General Sterling Price, con tres compañías del Primer Regimiento de Dragones de Tennessee y cuatro compañías del Tercer Regimiento de Missouri fué asignado a la vigilancia del sector de El Paso, Texas que comprendía desde Presidio, Texas hasta Antelope Wells, Nuevo México; por su parte, al General Winfield Scott se le asignó la vigilancia del sector comprendido desde Yuma, Arizona hasta Antelope Wells, Nuevo México.

La orden del Presidente Polk que tenían todos los generales que vigilaban los puntos fronterizos, era detener a los delincuentes y cuatreros de la frontera y evitar que el Ejército Mexicano cruzara los límites fronterizos en actitud bélica; además el Secretario de la Defensa, el General William L. Marcy había ordenado específicamente al General Sterling Price de apoyar con dos de sus siete compañías al General Winfield Scott y enviarlas a Yuma, Arizona.

Ni una cosa ni la otra, el General Sterling Price desacató ambas instrucciones de orden superior; el 23 de febrero, los soldados gringos detienen a una banda de gavilleros mexicanos que cruzaron para cometer fechorías y éstos, tratando de zafarse le dicen a Price que formaban parte de la tropa del General José de Urrea, quien viene detrás para atacar a la ciudad de El Paso; Price informa a Washington que va a invadir a Chihuahua, como respuesta recibió la orden de permanecer en El Paso.

El 1 de marzo de 1848, apenas por cumplirse un mes de la firma de los tratados de paz, el General Sterling Price cruza la frontera y decide invadir al Estado de Chihuahua, poniendo en alerta al Gobernador del Estado, el General Ángel Trías Álvarez, quien extrañado por tal situación reúne a las tropas estatales e informa y solicita apoyo al Ministro de Guerra y Marina, General Pedro María Anaya, quien ordena al Jefe militar de Chihuahua, General Manuel Armijo mantenerse a la expectativa y solo en caso de ser necesario, intervenir.

Por esas fechas, el Gobierno de Chihuahua tenía como prisionero al espía norteamericano James Magoffin, a quien en base a los recientes tratados de paz, estaba por ser liberado y deportado a Estados Unidos y el Gobernador Trías pensó entonces que el General Sterling Price venía por Magoffin y decidió salir con una pequeña tropa para interceptar a Price con la intención de dialogar con él; justo en el poblado de Sacramento, donde exactamente un año antes en 1847 en plena guerra con Estados Unidos, el General Alexander Doniphan había derrotado al propio General Trías.

Ambos militares se encuentran en Sacramento, el día 6 de marzo de 1848, en el mismo lugar en donde hoy se levanta un obelisco recordando la Batalla de Sacramento y este se encuentra, justo un kilómetro antes de llegar a la caseta de cobro a Ciudad Juárez. El General Trías le recuerda al General Price que la guerra entre ambos países ha terminado, que hace un mes se firmaron los tratados de paz y que debe abandonar de inmediato el territorio mexicano ya que su presencia se considera hostil.

Price, desconoce a los tratados de paz y le responde que no han entrado en vigor (según él) y que por lo tanto avanzará sobre la ciudad de Chihuahua. 

El General Ángel Trías se retira del lugar y ordena al Coronel Joaquín Terrazas reunir a todo el estado de fuerza de las tropas estatales y llevárselas a Santa Cruz de Rosales para esperar el ataque de Price (recordemos que todas las tropas mexicanas, estatales y federales estaban muy disminuidas por la reciente guerra con los gringos, también por ese motivo, aún no se habían nombrado a los respectivos embajadores); ante la falta de embajadores, al Gobierno Mexicano se le dificulta establecer contacto diplomático con Estados Unidos para emitir un serio reclamo por la intervención de Price; entonces el propio Presidente Manuel de la Peña y Peña decide él mismo enviar una nota diplomática al Presidente James Polk.

Mientras, el General Sterling Price y sus tropas entran a la ciudad de Chihuahua y la ocupan, le extraña mucho no haber encontrado ningún tipo de resistencia; pronto se entera de que el Gobernador General Ángel Trías y sus tropas se encuentran en Santa Cruz de Rosales, a unos 90 kms al sur de la capital y hacia allá piensa dirigirse, pero antes ordena al Capitán John Love Lee (sobrino del famoso General Robert E. Lee), quien se había quedado en El Paso con toda la artillería y tres compañías, que se trasladen a Chihuahua, done los esperaría para atacar a Santa Cruz de Rosales.

En la Ciudad de México, el Ministro de Guerra y Marina, General Pedro María Anaya instruye a los jefes militares de Zacatecas y Torreón, ponerse a las órdenes del General José de Urrea, jefe militar de Durango, con el fin de apoyar la defensa de Santa Cruz de Rosales ante una nueva invasión estadounidense; al mismo tiempo, el General Ángel Trías, Gobernador de Chihuahua acepta el apoyo del Ejército Federal destacado en Chihuahua, pero es retirado del mando el Jefe Militar, General Manuel Armijo, al comprobarse la amistad existente entre éste y el espía detenido en Chihuahua, James Magoffin; no hay información al respecto, pero es posible que el mando del Ejército Federal en Chihuahua habría quedado en manos del Coronel Jesús Zambrano, únicamente para apoyar al General Trías en la Batalla de Rosales. Todas estas situaciones políticas, diplomáticas y militares estaban ocurriendo de manera simultánea y vertiginosa, ante la urgencia del caso.

La Batalla de Santa Cruz de Rosales

La intención del General Trías de concentrar tropas en Rosales, era con el fin de partir de ahí para atacar a Price y sacarlo de Chihuahua, pero Price decidió ir a su encuentro y el 9 de marzo el General Sterling Price, al mando de cuando menos 600 hombres, todos uniformados, bien armados y entrenados, sitian al pueblo de Santa Cruz de Rosales, defendido por alrededor de unos 450 hombres entre tropas estatales y federales.

Los dos Generales vuelven a conferenciar, Trías le exige respetar los Tratados de Guadalupe – Hidalgo, dar marcha atrás y retirarse del suelo mexicano; la respuesta de Price fue la misma, que no reconoce los tratados porque no están en vigor todavía; Trías le explica que entraron en vigor desde el momento en que el Congreso de Estados Unidos lo aprobó, pero Price le contradice replicando que el Congreso Mexicano no lo ha aprobado y le exige a Trías la rendición, a lo que por supuesto se negó, cortando el diálogo y retirándose a prepararse para el ataque.

Durante cinco días no hubo actividad bélica, Price mantuvo sitiado a Trías en Rosales, esperando la llegada de sus refuerzos, hasta que llegó el Capitán John Love con tres compañías más y una columna de artillería de lo más moderno para la época; ahora Price tenía a sus siete compañías y una poderosa y moderna columna de artillería; puesto que una compañía se compone entre 150 a 250 hombres, Price contaba ahora con un estado de fuerza de entre 1,050 a 1,750 hombres, muy superior a la fuerza de Trías.

El 16 de marzo de 1848 por la mañana, el General Sterling Price ordena el asalto al pueblo de Santa Cruz de Rosales, apoyado en su poderosa artillería pero encuentra una feroz oposición de las fuerzas mexicanas que resisten y se baten con una gran valentía en la defensa de su territorio; hacia el mediodía, una sección de caballería de las fuerzas federales en apoyo, salen por uno de los flancos del pueblo, haciendo un rodeo para quedar justo por la retaguardia de los gringos e iniciar un ataque por atrás de ellos; esta acción toma por sorpresa a Price que al ignorar cuantos hombres los están atacando por retaguardia, ordena levantar la artillería; en Rosales, las tropas defensoras creyeron de manera errónea que Price estaba emprendiendo la retirada, pero no fue así, al darse cuenta de que los atacantes de retaguardia eran muy pocos, volvió a emprender el bombardeo sobre el pueblo de Rosales. Por la tarde, al caer el sol el General Ángel Trías y el Coronel Joaquín Terrazas no pueden sostener más la batalla y la defensa de Santa Cruz de Rosales y aceptan la rendición, habían defendido de manera heroica al pueblo, pero no pudieron resistir más, el saldo de la Batalla de Santa Cruz de Rosales fue de 14 soldados estadounidenses muertos y 19 heridos y de 25 soldados mexicanos muertos.

Consecuencias de la batalla

El General Sterling Price recibió la orden superior de devolver todas y cada una de los bienes y propiedades capturadas y abandonar de inmediato el territorio mexicano.

Desde Torreón ya habían partido tres divisiones de Tropas Federales en apoyo al General Ángel Trías, con la orden de sacar a los gringos de Chihuahua y capturar al General Price, sin embargo las comunicaciones diplomáticas entre los Presidentes de ambos países evitaron que el incidente creciera más.

El General Sterling Price recibe la orden de presentarse en Washington ante la presencia del Presidente James Polk y del Secretario de la Defensa, General William Marcy; el General Price había violado un Tratado Internacional de Paz y Amistad; había invadido un país extranjero por decisión propia; y desacató tres instrucciones de orden superior, una de ellas orden presidencial. La reprimenda en Washington fué mayúscula, el Presidente Polk estaba furioso por los incidentes y ordenó suspender al General Price mientras se investigaban los acontecimientos para proceder a un juicio de corte marcial; el asunto se alargó casi un año y en marzo de 1849 asume la Presidencia de Estados Unidos el General Zack Taylor, gran amigo y compañero de Sterling Price y el asunto es desestimado y Price queda impune.

Históricamente, se considera a la Batalla de Santa Cruz de Rosales como la última de la Guerra México / Estados Unidos, aunque realmente sucedió un mes después de haberse firmado los Tratados de Guadalupe – Hidalgo.

Fuentes Bibliográficas:

+ academia-lab.com

+ hmong.es

+ wikiwand.com

+ youtube,com 

+ cndh.org.mx

+ nationalarchives.gov/español

+ fandom.com

+ passeidireto.com

+ es.wikipedia.org

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn