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Jirones de nuestra historia: Francisco Picaluga: el italiano que secuestró al presidente Vicente Guerrero

2024-01-21 13:21:38 | El Pionero

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Por: José Luis Jaramillo Vela


    

De origen genovés

Francesco Pittaluga e Sicolame (Francisco Picaluga, nombre ya castellanizado), nació en Boccadasse, Génova, Italia en 1792, hijo de Girolamo Pittaluga y de una prostituta del barrio de Albaro, ahí mismo en el Puerto de Boccadasse, de apellido Sicolame; la prostituta lo fue toda su vida hasta su muerte, pero Girolamo (Gerónimo), le quitó al niño siendo un bebé y le puso los apellidos de ambos, llevándoselo a vivir con él; su padre le dio la mejor vida que pudo y una educación hasta que Francesco decidió estudiar en la Escuela de la Marina Mercante.

Francesco se hizo a la mar, trabajando en diferentes navíos mercantes y viajando por todo el mundo; tuvo la oportunidad de unirse a la Armada Italiana y a la Armada Española, pero no le interesó la milicia, también pudo haberse unido a la piratería cuando se lo propusieron, pero no le gustaba esa vida, en términos generales, él no era un delincuente; cuando obtuvo el grado de Capitán Segundo Mercante, decidió que ya era tiempo de navegar por su cuenta y con sus ahorros, más un pequeño crédito, se pudo comprar su propio barco, un bergantín al que llamó “Colombo”, con el cual se dedicó a transportar mercancías.

Los mares de Sudamérica

Las costas sudamericanas del Océano Pacifico, desde el Estrecho de Magallanes, el Cabo de Hornos y el Archipiélago Chileno hasta las Islas Galápagos y las costas de Panamá (en ese tiempo parte de Colombia), estaban muy vigiladas, primero por la Armada Española y después por la Armada Chilena al obtener Chile su Independencia; debido a eso, la piratería estaba muy desahuciada en esa parte del continente, había muy pocos piratas en comparación a otros mares del mundo.

Esto resultó de gran atractivo para muchos marinos mercantes, incluido Francesco Pittaluga, quien a partir de 1825 decidió dedicarse a la transportación de mercancías desde el Puerto de Guayaquil (entonces parte de Colombia, ya que Ecuador no existía), hacia los puertos mexicanos de Acapulco y Mazatlán; en ambos puertos desembarcaban todo el tiempo, navíos provenientes de Filipinas, China, Japón e Indonesia, a los que comúnmente la gente les llamaba “La Nao de China”, Francesco Pittaluga, quien ya para entonces era conocido y llamado como Francisco Picaluga, aprovecha el contacto con los marinos mercantes orientales para negociar con ellos y llevar productos de oriente hacia Sudamérica.

Las relaciones de Picaluga en México

En 1825 Francisco Picaluga se lanza a comerciar con México, en el gobierno del Presidente Guadalupe Victoria obtiene los permisos para anclar, desembarcar y comerciar mercancías en los puertos de Acapulco y Mazatlán; entonces Picaluga comenzó a tejer muy buenas relaciones con los ministros de Hacienda José Ignacio Pavón, Bernardo González Angulo y Francisco García Salinas; también con los Ministros de Guerra y Marina, Generales Francisco Moctezuma, José Castro y Vicente Guerrero, así como con las autoridades de Acapulco y Mazatlán.

Específicamente, con el General Vicente Guerrero, Picaluga desarrolló una muy fuerte amistad, que fue mas allá de una simple relación de conveniencia mutua; ellos eran amigos de verdad, según cuentan algunos relatos, se trataban como “hermanos” y en varias ocasiones, el General Guerrero invitó a Picaluga a la Ciudad de México, en donde en una ocasión lo presentó con el Presidente Guadalupe Victoria; Picaluga correspondía, invitando a Guerrero a fiestas y comilonas en su barco. De esa manera, a Picaluga se le abrieron las puertas para relacionarse con grandes empresarios, ricos comerciantes y hábiles políticos, para realizar jugosos negocios y tratos comerciales.

Sin embargo, Picaluga también tuvo lazos amistosos con políticos de corte un poco mas perverso y ambicioso que Vicente Guerrero y los anteriormente señalados, es claro que él no sabía eso, él solo se sabía relacionar con todo tipo de gente, así que también hizo buenas relaciones con personas que eran antagónicas al General Vicente Guerrero, como el Diplomático Lucas Alamán y los Generales Nicolás Bravo y Anastasio Bustamante, pero eso él no lo sabía… hasta después lo supo.

Su gran amigo Vicente Guerrero, es Presidente

El 1 de abril de 1829, el General Vicente Ramón Guerrero Saldaña es electo como Presidente de México, el segundo en su historia como nación independiente; en la carrera presidencial había tres aspirantes, los Generales Nicolás Bravo, Anastasio Bustamante y Vicente Guerrero; los dos primeros pertenecientes al Rito Escocés de la masonería, una cofradía elitista y ultraconservadora, mientras que Vicente Guerrero pertenecía al Rito Yorkino, una logia más abierta al pensamiento libre.

Para nadie era un secreto que el Presidente Guadalupe Victoria deseaba que su sucesor fuera Vicente Guerrero; tampoco era un secreto la rivalidad y el encono que existía entre ambas logias masónicas y mucho menos secreto era el odio y la enemistad de Nicolás Bravo, Anastasio Bustamante y Lucas Alamán (quien estaba detrás de los candidatos Bravo y Bustamante) en contra de Vicente Guerrero, a quien consideraban como de la chusma, un simple arriero llegado a General.

En esa época la sociedad estaba dividida en cuatro clases, que se llamaban así: la clase suprema, la clase mediana, la clase ínfima y los esclavos, que de facto aún existían. El General Vicente Guerrero era muy popular y querido por la clase media e ínfima y se estaba ganando adeptos debido a que planeaba abolir la esclavitud y esto se contraponía con los intereses de la clase superior. Detrás de la candidatura de Vicente Guerrero, estaban el prominente don Lorenzo de Zavala y el Embajador de Estados Unidos en México Joel R. Poinsett, ellos impulsaron y convencieron al General Guerrero de lanzarse por la Presidencia de la República.

Por su parte, el Presidente Guadalupe Victoria se había propuesto no meter las manos en la elección, aunque deseaba que ganara Guerrero. El método de elección fue por la vía del voto legislativo, la Cámara de Diputados y los Congresos Locales de cada Estado, Intendencia o Territorio votarían internamente para seleccionar al nuevo Presidente de México, ganando por amplio margen el General Vicente Guerrero; en segundo lugar quedó el General Anastasio Bustamante, a quien le correspondería ser el Vicepresidente, aunque todos sabían que esta fórmula era como meter dos bombas en un mismo cañón.

La amistad entre Guerrero y Picaluga continúa; problemas con España bien resueltos

Con Guerrero ya en funciones de Presidente, Picaluga continuaba comerciando con los puertos mexicanos y su amistad continuaba, pero Picaluga sabía de la enemistad entre el Presidente Guerrero y el Vicepresidente Bustamante y también supo como Bustamante comenzó a operar contra el Presidente, quien a pesar de todo, mantenía el control político y un buen nivel de popularidad.

En septiembre de 1829, la Corona Española se lanza en guerra contra México, con la intención de recuperar los territorios independizados; el Presidente Vicente Guerrero envía a los Generales Antonio López de Santa Anna y Manuel Mier y Terán por tierra y al Almirante Pedro Sáinz de Baranda por mar para defender al país de los afanes de reconquista españoles.

Santa Anna, Mier y Terán y Sáinz de Baranda hicieron una defensa heroica de la patria, derrotaron a los españoles y subieron sus bonos personales y la popularidad del Presidente Guerrero se fue a las nubes; el 15 de septiembre de ese mismo año, Guerrero decreta la abolición real de la esclavitud, proclama los derechos humanos de todo persona en México, quedan en libertad todos los esclavos que hubiere en México; esto trastocó severamente los intereses de la clase suprema, misma que no le perdonaría a Guerrero esta agresión a sus intereses.

Con la abolición de la esclavitud, la popularidad de Vicente Guerrero se elevó todavía más, ante el enojo de la clase suprema y del Vicepresidente Anastasio Bustamante, quien ya comenzaba a urdir sus triquiñuelas para derrocar a Guerrero, pero su popularidad había subido y ese era un factor a tomar muy en cuenta.

La oportunidad que Bustamante esperaba

En octubre de 1829, en Estados Unidos hay cambio de Presidente, termina el Presidente John Quincy Adams y entra el Presidente Andrew Jackson, quien en una de sus primeras maniobras políticas, retira de México al Embajador Joel R. Poinsett para enviar un nuevo Embajador afín a su grupo político; esto repercutió seriamente en el Gobierno Mexicano, pues Poinsett representaba el respaldo del Presidente Adams al gobierno de Vicente Guerrero y al ahora Presidente Jackson no le interesaba mucho México… todavía.

Al ser retirado Poinsett, el gobierno de Guerrero queda sin el apoyo que al menos políticamente recibía de Estados Unidos; entonces el Vicepresidente, General Anastasio Bustamante, la clase suprema y los poderosos comienzan a tramar la forma de lanzarse en contra del Presidente Vicente Guerrero.

La primera etapa del plan, consistía en desacreditar de manera sistemática y por todos los medios, al gobierno del General Vicente Guerrero, algo difícil de lograr, pues mantenía su popularidad, pero poco a poco comenzaron a hacer mella en la estructura gubernamental; luego comenzaron con las acciones militares

La primera fue un levantamiento de la Guarnición Militar de Campeche, por órdenes de Anastasio Bustamante; después en Jalapa, Veracruz, Bustamante proclama el “Plan de Jalapa”, con la intención de derrocar a Guerrero, quien personalmente fue a aplacar la rebelión de Campeche, y de regreso se enfrentó y derrotó a Bustamante en Jalapa.

Picaluga entra en el complot

Mientras todo eso sucedía en tierra, en alta mar Francisco Picaluga continuaba navegando en el comercio de mercaderías y mercancías y como cualquier otro día, llegó a Acapulco en donde ancló su navío “Colombo”, que ya era muy conocido y famoso en estos mares, procediendo a desembarcar para dejar su carga.

Ahí, en Acapulco lo contactó el General Nicolás Bravo Rueda, quien le indica que por órdenes del General Anastasio Bustamante, Vicepresidente de la República, deberá abordar al Capitán Juan Molina para protegerlo del General Juan Álvarez, Jefe Político de Acapulco y llevarlo a Zihuatanejo a recoger pertrechos militares y traerlo de regreso a Acapulco; Picaluga en un principio se niega, pero Bravo le recuerda que tiene pendiente un adeudo de dos mil pesos con el  Gobierno Mexicano por derechos de uso de puerto y que el Ministerio de Hacienda está por intervenir su buque; Picaluga no tiene otra opción y accede.

A partir de ahí, Picaluga movió de forma clandestina, armamento, municiones y artillería bajo las órdenes de Nicolás Bravo, desembarcando por las noches en una playa alejada de Acapulco; Picaluga se da cuenta de que está en marcha una operación para derrocar al Presidente Vicente Guerrero y él, su “gran amigo” está dentro del complot.

La vergonzosa traición

El General Anastasio Bustamante había ya desconocido al General Vicente Guerrero como Presidente de la República, pero este seguía contando con el apoyo del Congreso, que lo seguía reconociendo como tal; Bustamante inició un proceso que se le denominó “Guerra del Sur”, consistente en tomar todas las guarniciones militares de los Estados y convencer a los mandos militares de unirse a su causa para destituir a Guerrero. Bustamante comprendió que debía capturar a Guerrero, pues mientras estuviera libre, continuaba siendo Presidente en funciones; pero también sabía Bustamante que él no lo podía hacer pues caería en acto de Traición a la Patria, puesto que Guerrero contaba todavía con el apoyo del Congreso y de varios mandos militares… tenía que ser alguien ajeno al gobierno quien se hiciera cargo de secuestrar al Presidente.

En enero de 1830, Francisco Picaluga desembarca en Acapulco procedente de Guayaquil, de inmediato, el General José Antonio Facio lo aborda y se lo lleva a Chilpancingo, en donde los espera el General Nicolás Bravo, quien le plantea de forma clara y directa la urgencia de capturar a Vicente Guerrero y también el por qué ellos no podían hacerlo; de Picaluga nunca sospecharía por ser de su máxima confianza. Picaluga se olvidó de la amistad y la lealtad y aceptó hacerlo por tres mil onzas de oro y cincuenta mil pesos en efectivo, les dijo que él se encargaba de traerlo a su barco mediante una invitación para una comida en su honor. Además, Picaluga se había dado cuenta de que con Bustamante como presidente, podría hacer muy buenos negocios con el Gobierno Mexicano.

El sábado 30 de enero de 1830, Picaluga le organiza al Presidente Vicente Guerrero una comida privada a bordo de su barco “Colombo”, Guerrero acepta encantado, pues le vendría bien relajarse un día dentro de toda la turbulencia política que estaba a su alrededor; al abordar el barco, Picaluga lo recibe a bordo con un gran abrazo y lo conduce hasta una lujosa mesa dispuesta para un fastuoso banquete; Guerrero espera la señal de su anfitrión para tomar asiento a la mesa, pero a la señal de Picaluga aparecen cinco hombres, quienes a punta de cuchillo someten al Presidente de México.

Una vez puesto en pie, Vicente Guerrero solo tuvo tiempo de mirar a Picaluga a los ojos, con una mirada de profunda tristeza y enorme decepción, había sido traicionado por quien consideraba su mejor amigo; cuentan que Picaluga también mostró cierta tristeza, bajando la mirada y agachando la cabeza, acababa de vender a quien lo consideraba su mejor amigo, en ese momento Picaluga entendió la enorme traición que acababa de cometer, pero también comprendió que acababa de secuestrar a un Presidente de la República, y eso era un delito mayor.

Conforme a la instrucción que había recibido, llevó al Presidente Guerrero al Puerto de Huatulco en Oaxaca y ahí se lo entregó al Capitán Miguel González, quien una vez recibido y encarcelado al secuestrado, envió un soldado a la oficina del Gobernador de Oaxaca con el siguiente mensaje: “La Paloma ya está en la Jaula”; Picaluga es trasladado a la presencia del Gobernador de Oaxaca, Manuel María Fagoaga y del General José Antonio Facio, quienes le entregaron el pago convenido.

Picaluga recibió su pago, se embarcó de nuevo y desapareció por completo. 

Pero ¿qué sucedió con Francesco Pittaluga e Sicolame o Francisco Picaluga?

Por estos hechos, en Italia Francesco Pittaluga e Sicolame fue enjuiciado “en ausencia”, declarado culpable y sentenciado a pena de muerte; por ese motivo, Picaluga nunca más volvió a pararse en su país en donde se sabe que dejó tres hijos y sin haberse casado, se dice que Picaluga los dejó económicamente protegidos.

Después se rumoró que Picaluga se había retirado a vivir en Esmirna, Turquía, país en donde se inició como marino mercante, pero no hay rastros ni vestigios de su presencia; luego se especuló que había sido visto en Burj al-Qasab, en la costa de Siria, en donde tampoco existen pruebas de su presencia; también hubo quien aseguró que se había establecido en Francia, algo poco creíble, puesto que cuando se supo que había secuestrado al Presidente de México, el Gobierno Francés le prohibió la entrada al país y lo declaró non grato, so pena de ser detenido y enviado a Italia para cumplir su pena de muerte. Así durante más de 60 años no se supo nada del destino de Picaluga, solamente especulaciones y rumores sin comprobar, hasta que apareció otro personaje.

Giovanni Pazzatore

En 1896, el Ingeniero en Minas Amado Aguirre intrigado por el destino de Picaluga y su historia, se dedicó a investigar arduamente y descubrió que en 1832 arribó al Puerto de San Blas, Nayarit un comerciante italiano de nombre Giovanni Pazzatore, quien llegó con dinero y rápidamente entabló relación con la alta sociedad de San Blas, se hizo muy amigo del rico empresario y comerciante español Don Ramón Pauquino; durante una celebración en casa de Pauquino, la esposa de Don Ramón le presenta a su hermana, una joven de nombre Cruz Flores, Pazzatore se enamora de la joven y se casan, pero deciden irse a vivir a Mazatlán, Sinaloa.

En aquellas épocas, era muy común en México el castellanizar los nombres de los extranjeros, porque se facilitaba su pronunciación, por lo que a Giovanni Pazzatore se le terminó llamando Juan Pazador y así con ese nombre llegó junto con su esposa Cruz Flores, a residir a Mazatlán, en donde a causa de la infertilidad de su esposa, adoptaron a tres niños y Juan Pazador invirtió dinero en el comercio internacional del Palo de Brasil, con buena fortuna. Pazador y su familia vivían en el centro de Mazatlán, en las calles de Constitución #702, esquina con Benito Juárez.

El Ing. Amado Aguirre logró descubrir la verdadera identidad de Juan Pazador de la manera más casual, en 1896 viajaba en diligencia de Tepic a Mazatlán, su compañero de diligencia era un anciano comerciante español que residía en Mazatlán; Aguirre inicia plática y se entera de que su nombre es Mauricio Lamadrid, entonces Aguirre le pregunta si en sus épocas oyó mencionar a Picaluga y Lamadrid le responde que sí, era muy famoso y además secuestró al Presidente Vicente Guerrero, añadió Lamadrid; quien le revela que Picaluga vive en Mazatlán con el nombre de Juan Pazador.

Ya con la curiosidad al tope, Aguirre trata de indagar como es que Lamadrid sabe eso, “me lo dijo mi amigo Gerónimo Castillo, quepd, él llegó a Mazatlán procedente de Acapulco y lo reconoció de inmediato cuando una vez lo vió” y todavía remató Lamadrid : “si no me crees lo que te digo, busca al Chino Juan cuando lleguemos a Mazatlán”.

El Ing. Aguirre contaba las horas para llegar a Mazatlán, con tanta curiosidad se le hacía eterno el viaje, hasta que llegaron y descendiendo de la diligencia se fue a donde Lamadrid le había dicho que podía encontrarlo: en el Muelle Principal de Mazatlán.

El Chino Juan, era un anciano, un viejo marinero filipino que se quedó a residir en Mazatlán; Aguirre se le acercó amistosamente y le buscó plática, el Chino le contó sus aventuras en altamar, sus viajes y sus andanzas por Acapulco, Guayaquil, Filipinas, en eso Aguirre lo interrumpe y le pregunta si conoció el bergantín Colombo y a Picaluga; al escuchar eso, el Chino Juan se puso visiblemente nervioso y solo dijo: “Calle señor, eso ya está juzgado por Dios”, y se retiró del lugar. Al Ing. Aguirre no le quedó duda de que el Chino Juan no solo sabía, sino que conoció a Picaluga.

Un compañero de Aguirre le dijo que en Mazatlán había varios marineros viejos que conocieron a Picaluga y sabían que era Juan Pazador, pero ninguno quiso hablar del asunto; incluso el delegado de la Secretaría de Comunicaciones, de nombre Natividad González amenazó al Ing. Aguirre por andar haciendo preguntas incómodas; con todo esto se dió por entendido que habían dado en el clavo con la verdadera identidad de Juan Pazador y el destino de Picaluga.

Francesco Pittaluga/Giovanni Pazzatore, su triste final

A Juan Pazador le iba bastante bien con el comercio internacional del Palo de Brasil, que manejaba desde Mazatlán, pero las cosas se complicaron las fuertes tormentas y huracanes que azotaban el Océano Atlántico obligaron a que tres barcos de Pazador, repletos de Palo de Brasil que iban con destino a Inglaterra, tuvieran que tomar la ruta por el Estrecho de Magallanes, pero el frío antártico afectó a las plantas, echándolas a perder, por lo que llegaron a Inglaterra sin valor alguno, llevando a la quiebra a Juan Pazador.

La gran cantidad de deudas hundieron a Pazador, quien decidió suicidarse y una mañana, su esposa lo encontró colgado en su oficina de su casa; triste final para un hombre cometió un error que lo marcó para siempre en la historia, no solo de México, sino del mundo.

Francisco Picaluga o Juan Pazador fue sepultado en un pequeño panteón para protestantes y ateos, la iglesia no permitía sepultar a los suicidas en un camposanto; al conocerse la noticia de que Juan Pazador era Francisco Picaluga, la gente enardecida se encargó de vandalizar su tumba con consignas de “¡¡traidor!!”.

Las autoridades de Mazatlán terminaron por clausurar ese cementerio y construyeron una plaza pública que hasta el día de hoy, lleva el nombre de “Plaza General Ángel Flores” y con esto, las autoridades y pueblo de Mazatlán enviaron el mensaje de que deseaban olvidar ese episodio de su historia.

Francesco Pittaluga e Sicolame/Juan Pazador, entró a la historia de México como un gran traidor que secuestró y vendió a quien era su gran amigo, el Presidente de la República, General Vicente Guerrero, quien además es uno de los grandes héroes libertadores de México, debido a esa vil acción el nombre de Picaluga o una “Picalugada” en México, es sinónimo de traición.

Fuentes Bibliográficas:

+ suracapulco,mx

+ debate.com.mx

+ crónica.com.mx

+ elsoldenayarit.mx

+ debatemazatlan.com.mx

+ quadratin.tlaxcala.com.mx

+ enciclopediagro.mx

+ es.wikipedia.org

 

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