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SE ALEGRÓ EL BARRIO.Y LLORÓ EL CHAMPION. KARINA Y ZARAPE.TOQUE DE BOLA.AVATARES.

2021-09-29 00:58:34 | El Pionero

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Por fin se vio acción en la Casa de Cultura Jesús Gardea. Hubo luz, música, canto, alegría y ánimo renovado durante la presentación del libro El Champion, de Carlos Gallegos Pérez


    

La maldita pandemia había cerrado ese espacio dedicado a eso, a la cultura, al arte, a las cosas bonitas de la vida. 

El acto dio inicio como estaba programado, a las 7 de la tarde, minutos más minutos menos.

Con las sillas debidamente ordenadas de acuerdo a la nueva normalidad, con la audiencia y su cubre boca de reglamento, con los cronistas Richy Morales e Iván Esparza como glosadores, con El Champion de paño rojo al cuello enredado y su histórica texana, con el alcalde Valenciano llegando rayado de la capital del Estado, donde se había pasado el día tocando puertas donde hay para traer. 

Con eso y más el acto empezó y el mudo inmueble, callado y solitario por más de un año, de pronto entró en ebullición con la algarabía de antes.

Las socias de la Comisión de Asuntos Históricos de Delicias ac, muy activas y perfumadas, dando la bienvenida, el personal de Relaciones Públicas y Enlace Gubernamental de la Presidencia Municipal puliendo detalles, los artistas afinando sus instrumentos, los cantantes aclarando sus gargantas. 

Ya en pleno acto, los glosadores Richy e Iván, sueltitos ante el micro, hablaron del contenido del libro y del anecdotario que es la vida del Champion.

El cuarteto Zarape abrió fuego con piezas revolucionarias y corridos villistas que hicieron llorar al Champion.

Al fin en plena temporada beisbolera, el presi Valenciano tocó la bola: vistió al Champion con un jersey de Los Algodoneros, invitándolo a que sus porras dejen en paz a sus Dorados y nos envié buenas vibras para que el equipo local conquiste el cetro ante Los Mazorqueros.

Y de pronto subió al tapanco una esbelta chica vestida de rojo y blanco y cantando y bailando se adueñó del escenario.

Era Karina  Ortiz, quien con voz, gracia y talento reinó en la noche que ya había caído sobre el Fraccionamiento Imperial, el histórico barrio donde se ubica la Casa de la Cultura.

Fue un acontecimiento redondo, a la altura del personaje homenajeado, a la altura de lo que se espera de un gobierno que abrace 

la cultura, antídoto contra el desengaño y talismán ante los avatares de la realidad real.

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